Han aparecido unos 4 copias de El Quijote en Alcalá de Henares. Se encontraban dentro de la estatua de Cervantes y han sido consevadas a la perfección durante más de 200 años por un tipo de fertilizante que fue incorporado a la caja que los contenía en aquella época.
Todos conocemos a Sancho Panza como el escudero, de estar por casa, que acompañó al “El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha” en la novela de Miguel de Cervantes Saavedra. El bueno de Sancho era un humilde labrador, sencillo, realista, práctico y, sobre todo, fiel a su señor. Trataba de disuadir a su señor de todas las locuras que le asaltaban en su camino y, más tarde, de ayudarle a recuperar la cordura. Así que, Sancho tenía que buscar consuelo… y lo hacía en el vino.
No hay duda de que el Quijote de Avellaneda es un libro facilón y superficial pero en su defensa, lo cierto es que tampoco ha pretendido nunca ser otra cosa.
historiador